Sabes que nuestra mente es muy poderosa?

Pues sí, lo es y puede decirle a nuestros órganos que se sientan bien o mal, puede hacer que nuestra vida sea mejor o peor.

Por ese motivo, es importante saber cómo acallar la mente en aquellas ocasiones que son necesarias para que nuestro bienestar y nuestro cuerpo no se vea perjudicado, aunque sería preferible que la pudiéramos acallar unos momentos TODOS los días.

Por lo tanto, independientemente de si eres un creyente o no, si crees en una religión o no, debemos prestar mas atención y trabajar en ella, para que no nos domine y nosotros la controlemos.

Los budistas dicen que la mente se puede comparar a un mono. Al igual que un mono salta de rama en rama, estando continuamente agitado, la mente salta sin parar de un pensamiento a otro, lo que nos deja agitados y confusos.

Entonces ¿por qué está la mente inquieta?, ¿cómo se puede calmar y encontrar la quietud de la mente?

Para mantener la mente tranquila no hay que distraerse. Desprenderse de lo no esencial es la clave para centrarse en lo que realmente importa. Siendo conscientes del momento presente podremos encontrar la paz y la quietud.

Pero, ¿cómo nos desprendemos de lo no esencial?, ¿qué es lo esencial y qué no?, ¿cómo escuchar en nuestro interior la respuesta en medio de tanto ruido? En realidad, el primer paso es bastante fácil: basta con parar y permanecer en silencio.

Pero esto que parece tan fácil, no lo es. Nos cuesta hacerlo posible.

En esta falta de acción empezaremos a encontrar respuestas y ellas nos ayudarán a tomar acciones nuevas que nos darán resultados diferentes.

Si de verdad deseas tener una mente tranquila, quiero proponerte que primero apliques la regla de las tres Pe, que son: Pasión, Paciencia y Perseverancia. La pasión es el entusiasmo o enamorarte de lo que deseas. La paciencia es saber que todo necesita tiempo para materializarse, no te precipites. Y la perseverancia es mantenerte con la decisión firme independientemente de cómo se presenten las circunstancias.

Ahora quiero leerte un breve cuento

Cuenta la leyenda que Un discípulo y su maestro estaban caminando por el bosque. El discípulo se sintió perturbado por el hecho de que su mente estaba en agitación constante.

El discípulo preguntó a su maestro: «¿Por qué la mayoría de las mentes de la gente están inquietas y solo unos pocos poseen una mente tranquila? ¿Qué se puede hacer para calmar la mente?»

El profesor miró al discípulo, sonrió y dijo: «Voy a contarte una historia».

Un elefante estaba de pie comiendo las hojas de un árbol. Una pequeña mosca llegó y voló junto a él, haciendo un desagradable zumbido cerca de su oído. El elefante agitó sus largas orejas para espantarla. Pero poco después la mosca llegó de nuevo y el elefante volvió a sacudir las orejas. Esto se repitió varias veces.

Tras varios intentos fallidos para espantar definitivamente a la mosca, el elefante se dirigió a ella y le preguntó:

-¿Por qué estás tan inquieta y eres tan ruidosa?, ¿por qué no puedes quedarte por un tiempo en un solo lugar?

«La mosca respondió:

–Me atrae lo que veo, lo que escucho o lo que huelo. Mis cinco sentidos me reclaman con todo lo que sucede a mi alrededor y no puedo resistirme. ¿Cual es tu secreto, elefante? ¿Cómo puedes mantenerte tan tranquilo y quieto?»

El elefante dejó de comer y dijo:

«Mis cinco sentidos no dirigen mi atención. Tengo el control de mi atención y puedo dirigirla a donde quiera. Esto me ayuda a sumergirme en todo lo que hago y, por lo tanto, mantener mi mente centrada y tranquila. Ahora que estoy comiendo, estoy totalmente inmerso en el comer. De esta manera, puedo disfrutar de mi comida y masticar mejor. Yo controlo mi atención y no al revés y esto me ayuda a estar tranquilo»

¿Que te pareció? ¿Desde qué lado quieres pararte? Quieres ser como la mosca o como el elefante?

Si decides trabajar una mente tranquila te dejo a continuación algunos ejercicios que puedes empezar a realizar y después de practicarlos por unos días o semanas te invito a que me comentes que resultados vas obteniendo ¿notas algún cambio? y si algo te ha costado también.

Lo extraordinario de todo esto son los resultados, al principio te costará y luego lo normalizarás.

Numero 1:

Identifica qué está sucediendo en realidad

En ocasiones, lo que creemos que está sucediendo a nuestro alrededor no es real, algunas veces sentimos miedo por cosas que no están sucediendo o que no tienen por qué ocurrir. Identifica con claridad cuál es el problema, si lo estás creando en tu mente, si lo estás haciendo más grande de lo que en realidad es y, si de verdad existe, date un tiempo para pensar en la solución. Todo pasa en algún momento.

Numero 2:

Medita

En una posición decente y cómoda que decidas

Lleva a tu mente al lugar en el que desearías estar para tratar de relajar la mente y no pensar en nada. Ese lugar seguro, en el que sientes la tranquilidad, en el que nada puede ocurrir y todo es hermoso. Cierra tus ojos e imagínate allí, experimenta los olores que hacen que estés en calma, los buenos recuerdos, imagínate siendo feliz.

Asimismo, aprende técnicas de meditación y elije la más adecuada para ti. Al principio es posible que tu mente se vaya a los problemas que no te son útiles en este momento, dia a dia de practica, poco a poco, conseguirás que se calme y se relaje.

Numero 3:

Controla tu respiración. ejercicio

Aprende a respirar bien para relajar la mente, ello hará que tu mente se calme y proporcionarás el oxígeno necesario para ella y el resto de tus órganos. También resulta un ejercicio ideal para mejorar el rendimiento del cerebro. Cuando la mente recibe el oxígeno que necesita de una manera adecuada sus células se regeneran, ello hace que puedas pensar con mayor claridad y, por consiguiente, encontrar mejores soluciones y tomar las decisiones más acertadas para ti.

Sí, busca un lugar en el que el aire sea limpio, acércate a la Naturaleza todo lo que puedas y disfruta de ella, ya sea en el mar, en la montaña o en algún lugar en la ciudad en el que haya árboles o plantas.

Numero 4:

Camina todos los días

Caminar hará que tu mente deba centrarse en otras cosas. Si puedes caminar, descalzo, una hora al día sobre la hierba o la arena te sentirás mucho mejor, el contacto de tus pies y tus sentidos con la Naturaleza hará que sientas la calma en tu mente. Disfruta del día o de la noche, del sol o de la luna, disfruta tu paz. Además, sentirás que tu cuerpo está más relajado y podrás descansar mejor.

Numero 5:

Afronta la situación

Esquivar la situación que hace que tu mente sufra estrés no va a servir para calmarla. Enfréntate a la situación, decide si es real o tan grave, pregunta directamente a la persona que puede estar provocándola.

Después, aprende a olvidar, deja las cosas atrás, lo que ya ha sucedido no es un buen equipaje para ti.

Numero 6:

Relaciónate

Habla con esa persona que te tranquiliza para calmar tu mente y mantenerla relajada, esa que hace que veas las cosas tal y como son, la que te escucha sin juzgar y te aporta soluciones. Si no conoces a nadie así, busca consejo en los profesionales, busca información, seguro que lo que hace que no puedas relajar tu mente tiene solución.

Hasta la próxima entrada.

Rocío Belén